Bosque de Galilea un nuevo conflicto en la era del posconflicto

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El departamento del Tolima ha sido epicentro de la creación de grupos insurgentes que han marcado la historia del conflicto armado colombiano. En este trágico devenir, la población civil ha sido la principal víctima del enfrentamiento entre el Estado y los grupos armados insurgentes.

Aunque parezca raro, esa guerra interna de Colombia fue la responsable de la conservación de uno de los ecosistemas estratégicos más importantes del Tolima, los bosques de Galilea, un corredor biológico que integra a los municipios de Villarrica, Cunday, Dolores, Icononzo, Prado y Purificación, pero que lamentablemente hoy se encuentran en peligro por la imposición de proyectos petroleros (convencionales y no convencionales) que pueden contaminar sus fuentes hídricas, afectar la biodiversidad y en general los servicios ecosistémicos que benefician a cientos de miles de habitantes del oriente tolimense.

Son cerca de 33 mil hectáreas las que cobijan los Bosques de Galilea, en otrora un corredor estratégico del frente 25 de las Farc por su conectividad con departamentos como Huila, Meta y Cundinamarca; hoy un territorio de alta importancia ambiental para los habitantes del oriente del Tolima y un estratégico bloque petrolero para la empresa Petrobras y el alto Gobierno. Desde ya podemos afirmar que los ríos de leche y miel que fueron prometidos a las comunidades y victimas de Colombia afectadas por la guerra interna que se vive en el país, esperanzadas con el posconflicto, tendrán que padecer de nuevo los avatares y tragedias de la codicia petrolera que impone y respalda el gobierno de Juan Manuel Santos. Sobre la zona se genera un conflicto socioambiental que nuevamente tendrá como uno de sus mayores afectados a las poblaciones de estos municipios.

La diversidad en Flora y Fauna, la presencia de especies nuevas para la ciencia, la alta riqueza hídrica que alimenta los Ríos Prado y Negro, la exuberancia paisajística, entre otras características naturales, parecen ser poca cosa para la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH)  y la multinacional Petrobras, quienes en reunión del 25 de abril en Villarrica evidenciaron que no escatimaran esfuerzos para imponer sus intereses petroleros sobre la zona en mención.

Para la Corporación Autónoma, los ambientalistas y pobladores, los Bosques de Galilea son el Caño Cristales del Tolima, un paraíso natural que debe ser conservado a perpetuidad.

El Comité Ambiental en Defensa de la Vida hace un llamado de emergencia a todas las fuerzas vivas del departamento del Tolima para prender las alarmas e implementar acciones de solidaridad y acompañamiento a las comunidades de los municipios del oriente del Tolima que rechazan la explotación de hidrocarburos. Es necesario que sigamos unificando esfuerzos para defender el patrimonio ecológico y cultural de las presentes y futuras generaciones. Es inaceptable que las comunidades y las víctimas de estos municipios nuevamente tengan que padecer las desgracias del autoritarismo gubernamental y la falta de democracia en Colombia. Si trabajamos en colectivo, podemos evitar que estos nuevos conflictos generen nuevos desplazamientos y la re victimización de quienes huyeron de su territorio y encontraron en estas tierras una nueva oportunidad para vivir dignamente.

Las comunidades han solicitado desde hace tiempo que los Bosques de Galilea sean declarados una zona de protección ambiental con el objeto de poder blindarla de cualquier proyecto que afecte el equilibrio existente, que proteja las fuentes hídricas y especies endémicas que sólo podrían vivir allí.

Actualmente se adelantan gestiones para poder realizar una Consulta Popular que permita a las comunidades decidir sobre sus territorios como derecho fundamental, defender su derecho a la pervivencia y conservar este espacio de vida.

1 comentario
  1. Sonia dice

    La defensa del bosque de Galilea es de todos los tolimenses que conocemos de su importancia.

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