Pasantes en multinacionales mineras, en una encrucijada laboral


 Por: Alejandro Cardozo

La locomotora minera iniciada por el Gobierno Nacional a partir del segundo mandato del presidente Santos, abrió una brecha en la sociedad acerca de si éste era el camino a seguir para el progreso del país o por el contrario significaría un retroceso, desde el punto de vista ambiental y económico a mediano y largo plazo. Lo que es cierto es que las multinacionales mineras hacen presencia en el departamento del Tolima y a lo largo de los treinta y un departamentos del país.

En el imaginario de algunas personas está la idea latente de que las multinacionales fomentan el desarrollo, brindando oportunidades laborales, capacitando jóvenes estudiantes, sirviendo de experiencia laboral para los pasantes y uniendo esfuerzos con las comunidades para su progreso y el de la empresa. Parece una ecuación matemática. Entre más la comunidad “colabore” más se “desarrolla” y consigo la empresa. Todos ganan. Se supone.

El municipio de Payande, a varios kilómetros de la ciudad de Ibagué, vive en medio de la espada y la pared, puesto que allí se encuentra la planta de extracción de caliza más grande de Suramérica, propiedad de la multinacional Cemex, que trajo consigo además de maquinaria y dinero para unas minorías del municipio, contaminación de todo tipo, destacando la polución. Para el Ingeniero Rafael Muñoz, que trabajó en la planta desde el año 2012 hasta el año 2015, “La contaminación desde la cantera, a través del particulado en el aire siempre está presente y a pesar de los controles eliminar la contaminación en su totalidad es imposible”. Además para poder realizar la extracción de la caliza es necesario realizar explosiones para su posterior triturado. “En el momento de la explosión se

Estudiante de Comunicación social y periodismo de la Universidad de Ibagué.

genera un particulado que va al aire y viaja. Esos residuos normalmente llegan a las zonas más aledañas, entonces llega a Payande” menciona Muñoz. La situación no parece tan grave, no obstante lo es. La cantera de la planta de Cemex, verificando fotos satelitales según Rafael, ya superó el tamaño del casco urbano de Payande y hace hincapié en que “Ninguna multinacional construirá una planta del tamaño que es Cemex, ni la modernizará al ritmo que la moderniza, sino tiene claro que la cantidad de años de explotación y los ingresos serán muchísimos”.

Fotograma de la película tolimense ´Paisaje indeleble´ rodada en el corregimiento de Payandé, San Luis. Tolima

En medio del renombre, popularidad y fama que trae consigo una multinacional como Cemex y los principios éticos de cada persona, se encuentran muchos jóvenes que buscan tener su primera experiencia laboral en la planta de producción de cemento en Payande, la multinacional abre sus puertas a los pasantes y a los jóvenes profesionales, muchos de ellos aceptan trabajar allí, para pasar el requisito que imponen sus universidades para graduarse o simplemente toman su decisión basándose en lo que han escuchado de terceros, el reconocimiento que tenga la empresa, etc. Pero, son pocos los casos (por no decir que nulos) de personas que dicen no, a un determinado empleo, en este caso rechazar la oportunidad que brinda una empresa como Cemex parecería una locura.

Las condiciones laborales para los pasantes de una Universidad por ejemplo no son las mejores, muchos de ellos trabajan mediante la modalidad de contrato por tiempo definido, sólo el personal de planta tiene contrato indefinido, según Rafael Muñoz. Lo anterior hace que la mayoría de los futuros profesionales tomen la decisión de aceptar un pasantía-empleo, que va en contra de lo que pueden pensar. Sebastián Celemín es estudiante de Ingeniera Industrial de decimo semestre de la Universidad de Ibagué, desempeña su práctica laboral en la empresa Cemex hace aproximadamente tres meses, fue monitor de ética en la Universidad, su decisión de aceptar su pasantía la tomó porque “principalmente me base en el nombre de la empresa, porque el nombre de Cemex es muy grande a nivel industrial y eso ayuda mucho en la parte de la hoja de vida, me basé en el renombre y en lo que dicen los demás, mencionan que es una empresa comprometida con los clientes y trata bien a los practicantes”,  dice Celemín.

La decisión que tomó Sebastián es la que deben afrontar muchos jóvenes universitarios por múltiples motivos, cumplir con un requisito para graduarse o conseguir su primer empleo en una ciudad con pocos lugares para trabajar.

Las universidades forman profesionales y asumen una responsabilidad social que permea en muchos casos a los estudiantes, pero en otras no. Sebastián es de los que piensa que “No se le debe dar la espalda a un problema, sino que a través de la experiencia y lo que estudié puedo ser parte de la solución, hay que tomar cartas en el asunto, tratar de hacer algo y ya si la situación es complicada es mejor abstenerse de aceptar un empleo”, dice.

No obstante para el Ingeniero Rafael Muñoz la situación que viven los pasantes no solo en Cemex sino en las demás multinacionales es complicada, debido a que por un lado no hay muchas empresas que requieran pasantes, eso genera que las plazas posibles a ocupar sean muy pocas y hay demasiada demanda para las prácticas, entonces “Los jóvenes terminan aceptando la práctica que les corresponda porque no tienen otra opción y siendo un requisito dentro de cada programa lo tienen que hacer, entonces está esa encrucijada, por un lado respeto mis valores y no me permiten graduarme o acepto una práctica, soluciono mi situación y simplemente trato de estar al margen”.

Rafael Muñoz, ingeniero.

Muñoz también destaca la situación que viven los pasantes al interior de una empresa, “en las practicas, en una multinacional difícilmente podrán cambiar algo de la operación, los pasantes no tienen ese poder”, entonces pensamientos e ideas como las de Sebastián Celemín difícilmente puedan ser llevadas a cabo. Los pasantes y jóvenes profesionales se encuentran supeditados a las órdenes que se les imparte, por lo que si basaron su decisión de aceptar o no vincularse con una empresa bajo esta premisa, la idea de lograr grandes cambios y propuestas queda un poco relegada.

Entendiendo entonces la ética como algo transversal, que no solo atraviesa la vida laboral sino la vida social y el quehacer ciudadano, surge entonces una pregunta ¿Qué tipo de profesionales se están formando en la región con respecto al impacto de su trabajo en el medio ambiente local? Para el ingeniero Muñoz la ética, los valores y la ética laboral no deben ser tratadas simplemente como una asignatura sino que por el contrario debe ser un proceso de construcción de bases teóricas para cada especialización, que se ven reforzadas o no en la práctica y a partir de la experiencia. “Todo lo que teóricamente la ética profesional en mi área de desempeño me dice que debo respetar, efectivamente no lo tengo que hacer porque me lo diga el código de ética, lo debo hacer porque es algo propio, innato o que efectivamente se empieza a crear desde pequeño y solamente se ve fomentado no solo durante los años en la universidad”, afirma Muñoz.

Son varios los factores que influyen a la hora de tomar una decisión trascendental como vincularse o no con una multinacional, empresa u organización que base sus ingresos en la explotación de recursos naturales, que en muchos casos afectan el interés colectivo, el bienestar, la salud y la calidad de vida de las personas. En ese sentido, la función de las universidades es  formar profesionales capaces de afrontar y sustentar la decisión de trabajar o no en el campo de la minería, incluso si es contaminante del medio ambiente.

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