Carta pastoral del consejo episcopal latinoamericano (celam) discípulos misioneros custodios de la casa común

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Los invitamos a leer la Carta Pastoral de los obispos de Latinoamérica que tiene como propósito “entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común”, “sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”, “buscar juntos caminos de liberación” que conlleven a “reflexionar sobre el sentido del trabajo humano y en general, a interrogarnos sobre el sentido de la existencia humana”. El documento propone el reto social de “satisfacer las necesidades humanas sin agotar las posibilidades de vida para las próximas generaciones”, invita a “cuidar el jardín del mundo para que todos tengamos tierra, techo y trabajo”, lo cual “requiere de un esfuerzo de ingenio y creatividad, basado en la grandeza espiritual de una economía de comunión”.

La Carta Pastoral define el extractivismo como “una desaforada tendencia del sistema económico por convertir en capital los bienes de la naturaleza”. Manifiesta el rechazo a la lógica consumista de extraer la mayor cantidad de materias primas en el menor tiempo posible, que la industria utiliza para generar productos y servicios que otros comercializan y luego una gran cantidad de seres humanos consume y que después la naturaleza recibe en forma de desechos contaminantes. Un circuito económico que se consume el planeta y devora los derechos de las comunidades y la naturaleza.

El documento presenta cinco capítulos. En el primero se resaltan los principios generales de la vocación y misión pastoral, haciendo un énfasis a no ser indiferentes frente a las angustias, sufrimientos, luchas y esperanzas de las comunidades. El capítulo II hace un recuento histórico de los avances de la Iglesia en relación al extractivismo. El tercer capítulo “la realidad que nos interpela” aborda los impactos del modelo de crecimiento vía extractivista en lo social, ambiental y cultural. El Capítulo III hace un llamado a discernir la grave crisis ecológica que vive el planeta y la humanidad entera. El cuarto capítulo propone líneas de acción pertinentes sobre la identidad católica para fortalecer el compromiso de cuidar la casa común. El capítulo V  “Fe sin obras está muerta” presenta directrices para alcanzar una conversión ecológica integral.

Importante que desde el movimiento socioambiental se haga una lectura al documento y se pueda conocer a profundidad el llamado que hace la Iglesia Católica a los empresarios, inversionistas, empresas, gobernantes y comunidades, con el objetivo de potenciar las iniciativas que promueven la sustentabilidad de la vida de los territorios y sus pueblos por encima del interés financiero y mercantil de las multinacionales minero-energéticas.

 

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