El último intento indígena por salvar el Amazonas


Luego de diez años de trabajo, las comunidades del Pirá Paraná (Vaupés), publicaron un libro que recoge su conocimiento. Dicen que es hora de entablar un diálogo con Occidente, antes de que su ambición destruya el planeta.

Lo primero que advierte Bárbara Santos es que no quiere tener una pizca de protagonismo. Para ella, su nombre, en esta historia de casi cien nombres y de más de cuatro mil días, es lo de menos. Por eso insiste en saltarse con sutileza los detalles de sus viajes a la Amazonia colombiana, de sus recorridos larguísimos por el río Pirá Paraná, que arrancaron un día de agosto de 2005 y se prolongaron por casi diez años. Entonces, dice, tenía 28 y apenas intuía que ese cerro de cajas con el que se tropezó se iba a convertir en uno de los esfuerzos más intensos que se ha hecho en Colombia por comprender el conocimiento indígena.

Por eso, cada tanto, Bárbara recalca que el protagonista de esta historia debe ser la historia misma. Es decir, explica, ese proceso de acercamiento y “de confianza y de sinceridad” que lograron –ella, artista visual; Silvia Gómez, antropóloga, Nelson Ortiz, biólogo, y un numeroso grupo interdisciplinar de la Fundación Gaia– con los pueblos Makuna, Barasana, Eduria, Bara, Tayuco e Itana. A todos los visitaron en la selva del Vaupés durante tres y cuatro meses (dos, tres veces al año por una década), luego de hacer el mismo recorrido una y otra vez: volar a Mitú para agarrar la avionetica que aterrizaba en los potreros con cara de pistas improvisadas y, desde ahí, adentrarse por agua en la misma selva que alguna vez anduvieron los personajes revividos por Ciro Guerra.

Allá, en las malokas, se sentaron por horas, como decenas de indígenas, a escuchar a los chamanes o sabedores tradicionales. Los kubuas, los llaman. Se detuvieron, todos, a observar cómo los más jóvenes de los tucanos guardaban esos relatos de nueve lenguas en grabadoras de periodista para después transcribirlos. Para traducirlos con calma al español, así fuesen insuficientes los términos del castellano.

 La idea era juntarlos en este libro editado por Bárbara y Nelson y tras el que hay nombres como Martín von Hildebrand, presidente de Gaia; el fotógrafo Sergio Bartelsaman, Wade Davis y el célebre Stephen Hugh-Jones, profesor de Cambridge. Bajo el nombre de Hee Yaia Godo-Bakari, El territorio de los jaguares de Yuruparí fue lanzado a finales del año pasado, solo unos días antes de que el presidente Juan Manuel Santos prometiera en París reducir a cero la tala en la Amazonia y a cambio el país ganaría US$100 millones donados por Inglaterra, Noruega y Alemania.

Pero, como reiteran Bárbara y Silvia, lo importante no son esos nombres ni sus peripecias, sino lo que implica que unos pueblos atravesados por misioneros y caucheros, y obligados a hablar en una lengua ajena con un dios extraño, hubiesen tomado la decisión de escribir su propia historia. Los riesgos que enfrentaban en los años setenta y los ochenta los obligaron a trabajar unidos. El primer paso, que se dio en julio de 2003, era tratar que los jóvenes recuperaran los conocimientos tradicionales de la mano de los más viejos. El segundo era llegar a un consenso para crear algo con lo que “sus hermanos menores, los occidentales”, entendieran algunas de las nociones que rigen su vida. “Ojalá –reflexiona en una página el Hee Gu Ignacio Valencia, de la etnia macuna– puedan entenderlo”.

Después de diez años, ese consenso desembocó en la publicación que, en palabras de Silvia, es única porque es la primera vez que un conocimiento oral es escrito por los mismos hablantes; es la primera vez que los indígenas hablan sobre ellos mismos y no desde la interpretación de un foráneo. “Queríamos que ellos mismos, con nuestra asesoría, fueran los investigadores de su cultura y de sus problemáticas. Que encontraran sus soluciones”, dice.

En otras palabras, como se lee en la introducción del libro, escrita por ella, Nelson y Darío Ayzara, “es una antropología de los pueblos del Pirá, creada por los pueblos mismos (…) Estábamos aprendiendo a ver el mundo como lo ven los que saben”.

Como cuenta desde Mitú Fabio Valencia, representante legal de la Asociación de Capitanes y Autoridades Tradicionales Indígenas del río Pirá Paraná (Acaipi), “entendimos que debíamos contarle al mundo quiénes somos, cómo gobernamos el territorio y cómo hemos conservado nuestra región y nuestra cultura. Es la apertura de un diálogo que queremos tener con ustedes sobre cómo estamos manejando nuestros recursos. Es una publicación para el mundo, que ustedes hoy necesitan y que recoge los relatos de los viejos sabedores indígenas”. (Ver recuadros)

Ver mas: http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/el-ultimo-intento-indigena-salvar-el-amazonas-articulo-613872

Tomado de /www.elespectador.com/

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